Diez de Schehadé

 

VOLVER A LA POESÍA DE GEORGES SCHEHADÉ como a una fuente de agua pura. Así hay que encomendarse a la voz delicada, que pareciera no querer inquietar el silencio interior del que proviene, de este poeta nacido en Alejandría, en el amanecer del siglo pasado, y que hubo de hallar en la lengua francesa el vehículo más propicio para aquello —tan escaso en apariencia— que le fue concedido decir. "Escribió poco, afirmaba Octavio Paz, y casi todo lo que escribió fue perfecto." No hay mejor elogio. Más conocido en Francia por sus obras de teatro, Schehadé comenzó a publicar poemas a partir de 1938 en ediciones de muy corto tiraje impresas a mano. Más adelante, la editorial Gallimard las recogería en un delgado volumen provisto de un título que brilla por su desnudez: Les Poésies. Entre nosotros lo han traducido el mismo Paz, quien lo conoció en París, y José Luis Rivas. Aquí ofrezco mis versiones. Diez poemas en los que la presencia femenina emerge rodeada de una tenue emoción erótica. Un "temblor" que linda, por momentos, con una devoción casi religiosa. Se está, sin embargo, siempre inmerso en el espacio sin tiempo de la infancia. "¿Un jardín de infancia?" —se pregunta su prologuista Gaëtan Picon— "Diría más bien que se trata de una vida que no tiene otra edad que la infancia."

 

1

Si eres bella como los Magos de mi país
Amor mío no vayas a llorar
Los soldados están muertos y su sombra escapa de la muerte
—Para nosotros la muerte es una flor del pensamiento

Es preciso soñar los pájaros que viajan
Entre el día y la noche como una huella
Cuando el sol se aleja sobre los árboles
Y hace de sus follajes otra pradera

Amor mío
Tenemos los ojos azules de los cautivos
Mas nuestro cuerpo es la devoción del sueño
Acostados somos dos cielos en el agua
Y la palabra es nuestra sola ausencia

2

Yo te llamo María
Un casto cuerpo a cuerpo con tus alas
Eres bella como las cosas que he visto
En el comienzo no estaba tu Hijo en el paisaje
Ni tu pie de plata en el tálamo
Yo te envidio María
El cielo te cubre de pena
Los cuervos tocaron tus ojos azules
Tu me inquietas tú me inquietas muchacha
El follaje está loco por ti

3

En esos países que tienen astros y amigos
Cuando los vivientes pasan con sus sombras
Aprendí de los pájaros a perder la vista
—Amor
Figura de sueño sobre el adoquín
Estrella que brilla y que hiere
Cosa pequeña como la flor de Dios

4

El raro sabor de tus manos
Cuando los bueyes están cerca del mar
Eres prisionera de tu más bella imagen
Porque blanco es el color de la paciencia
Estaré en tu recuerdo
Las montañas envejecen y se cubren de hojas
Y morirás
Porque hay tanta poesía en la ceniza

5

La estrella volverá al jardín destruido
Semejante a la gota de agua de los nacimientos
Sin más paciencia partirán los pájaros
Y tal será el sueño de la primera noche

Amor mío estoy en una pradera
Con árboles de mi edad
Mas las gacelas pasan entre las pestañas dormidas
Esta noche la muerte es hija del Tiempo bienamado

6

En una montaña
Donde los rebaños hablan con el frío
Como Dios lo hizo
Donde el sol está en su origen
Hay graneros colmados de dulzura
Para el hombre que anda en paz
Yo sueño con ese país donde la angustia
Es un poco de aire
Donde los sueños caen en los pozos
Yo sueño y estoy aquí
Junto a un muro de violetas y esta muchacha
Cuya rodilla separada es una pena infinita

7

Entré a la iglesia corriendo y cayendo
Para volver a mirar el alba cargada de años
Y para mí solo y por mi bien
Esta muchacha
Cuya sonrisa es un poco de tierra en los senos

Por una vez estoy contigo cuando duermo
Tú estás en las iglesias de mi sueño

8

A los veinte años es un temblor
Sólo de ver sus ojos en el agua de las muchachas
La habitación tiene un cierto aire de mar
Como dos pájaros que al volar juntos se estrellaran
Con el silencio peligroso de los nidos
La noche mezcló nuestras edades
Oh melodía de la piedra de las islas

9

Madre he aquí las armas de mi tumba
Sus cabellos son muy claros para mi pasión
Vuelve vuelve golondrina
Suave canto sin rostro
Su pie pensativo como la cadena de una esclava
Ninguna voz de reno hará más tenue el verano
Yo sin bordón ni camino
Ando en pos de un gran paraíso
Mas la rosa habla en casa
El sudor es violeta en las sienes del amor
Santa Virgen de mi pasión

10

Bajo un follaje indiferente al pájaro labriego
Digo que las manzanas son justas y bellas
En la tristeza de la mañana
Hablo de una rosa más preciosa
Que las arrugas del jardinero

Porque los libros están en las habitaciones
Porque hay agua en el cuerpo de los amantes

Versiones de Jorge Esquinca


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