Inocente Peñaloza García

 

Dr. Mario C. Olivera: así nació Ciudad Universitaria

 

1. Un rancho para la Universidad

El reciente fallecimiento del doctor Mario C. Olivera, segundo rector de la Universidad Autónoma del Estado de México, trajo a mi mente una curiosa anécdota que me relató hace tiempo, cuando aún gozaba de cabal salud.

En 1962, la principal preocupación de los universitarios era la de construir nuevos espacios para desconcentrar las escuelas y facultades que funcionaban en el histórico edificio del Instituto Científico y Literario. En marzo de ese año, el rector Juan Josafat Pichardo había informado al Consejo Universitario sobre la existencia de un proyecto de edificar la ciudad universitaria de Toluca sobre un terreno de diez hectáreas, paralelo al Paseo Colón, que hoy está delimitado por la preparatoria "Adolfo López Mateos" y la Facultad de Química (Pichardo, 1957: 34). Los planos habían sido elaborados por estudiantes y profesores de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sin embargo, muchos años después, en la memoria del doctor Olivera estaba fresco el recuerdo de aquel día de 1962 en que recibió un telefonema del doctor Gustavo Baz Prada, gobernador del estado, quien le decía: "Venga, que quiero regalarle un rancho a la Universidad". (Peñaloza, 2004: 11)

La cita fue en el cerro de Coatepec, al poniente de la ciudad. Se trataba de un sitio histórico, ya que en 1811 fue uno de los frentes de la batalla por Toluca entre insurgentes y realistas que posteriormente se concentró en el cerro del Calvario y culminó en la plaza mayor de Toluca con la matanza de cien indígenas que apoyaban la causa de la libertad.

Cuando el doctor Baz llegó, le dijo al doctor Olivera: "Este es el rancho del que le hablé. Son 32 hectáreas y pienso que es el mejor lugar para construir ciudad universitaria". Enseguida, el gobernador habló con el rector sobre la ubicación que, desde su punto de vista, podrían tener en ese espacio las facultades y oficinas administrativas. Al final, le dijo algo muy importante: el estadio y otras canchas deportivas que estaban siendo construidas en el cerro por el gobierno estatal —bajo supervisión del secretario general de gobierno, doctor Jorge Jiménez Cantú— formarían parte de la donación.

Hasta aquí la anécdota. Durante la sesión del 10 de septiembre de 1962, el doctor Olivera informó al Consejo Universitario sobre el ofrecimiento del gobernador, y en la del 25 de abril de 1963 sobre la firma de las escrituras en el Palacio de Gobierno.1 Ese día, el doctor Olivera pudo comprobar que la escritura de los terrenos donados decía textualmente: "Rancho de Coatepec", refiriéndose al cerro y sus alrededores.

2. Primeros edificios

En la primera etapa de Ciudad Universitaria quedaron comprendidos los edificios de las actuales Facultades de Ingeniería, Derecho y Contaduría, el Estadio y varias canchas deportivas. Además de la intervención directa del gobernador Baz Prada en favor de la Universidad, el proyecto contó con el apoyo, desde la Presidencia de la República, del licenciado Adolfo López Mateos, ex alumno, profesor y director del Instituto Científico y Literario.

En el poco tiempo que estuvo al frente de la Universidad (entre 1962 y 1964) el doctor Olivera dejó casi terminadas las instalaciones de Derecho y Contaduría, pero Ingeniería seguía en obra y la construcción del Estadio, diseñado por el arquitecto Augusto Pérez Palacios, seguía a cargo del doctor Jiménez Cantú y su Ejército del Trabajo, a pesar de que el periodo de gobierno del doctor Gustavo Baz había terminado, pero tanto el nuevo gobernador, licenciado Juan Fernández Albarrán, como el nuevo rector, doctor Jorge Hernández García, dieron cima al proyecto, de manera que la Ciudad Universitaria de Toluca fue inaugurada oficialmente por el presidente López Mateos el 5 de noviembre de 1964. Ese día, el Estadio Universitario ofreció un aspecto de fiesta al ser escenario de un acto de masas en el que más de cincuenta mil personas de todos los sectores sociales le dieron calurosa despedida al licenciado López Mateos, pues estaba a sólo 25 días de hacer entrega de la banda presidencial a su inmediato sucesor.

Los siguientes rectores estuvieron siempre interesados en aprovechar los espacios del cerro de Coatepec para edificar nuevas Facultades. Las 32 hectáreas originales se redujeron a menos de 30 por la afectación del paseo Vicente Guerrero y porque los antiguos campos de la liga de futbol "Héctor Barraza", al oriente del cerro, fueron entregados al ISSEMyM (Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios), en donde hoy se encuentran una clínica de salud y un parque público.

En forma paralela, el doctor Olivera y los siguientes rectores promovieron la construcción de canchas deportivas e instalaciones universitarias en los terrenos del antiguo Campo de Aviación de Toluca, originalmente previstos para construir Ciudad Universitaria y que hoy son conocidos como "campus Colón".2

3. La escuela de medicina

Mario César Olivera Gomeztagle, promotor y fundador de Ciudad Universitaria, nació en Toluca el 16 de mayo de 1926 y heredó la vocación de su padre, el médico cirujano Mariano Olivera López, ampliamente conocido por su largo ejercicio profesional y porque fue un hombre de arraigada filantropía.

Concluida su educación básica, ingresó al Instituto Científico y Literario en la época en que el licenciado Adolfo López Mateos era director. Cursó los estudios de bachillerato junto con otros jóvenes que, como él, deseaban ser médicos, pero que para ello tenían que trasladarse después a la ciudad de México, ya que esa carrera no existía en Toluca.

Inscrito en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México a partir de 1945, obtuvo el título de médico cirujano en 1950 con la tesis titulada: "Fiebre tifoidea". Posteriormente, hizo estudios de Cardiología clínica y Electro-cardiología superior en el Instituto Nacional de Cardiología, entre 1956 y 1957. Visitó la Unión Soviética en 1975 para realizar estudios complementarios de su profesión.

La etapa más intensa de su práctica médica la desarrolló en el Hospital General de Toluca y en el Hospital Colonia de Ferrocarriles Nacionales de la ciudad de México, del cual fue jefe de medicina interna.

En 1955 se reunió con otros médicos de su generación para proponerle al licenciado Juan Josafat Pichardo, en aquel tiempo director del Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA) la organización de una escuela de medicina. Los promotores de la idea eran los médicos Jorge Hernández García, Guillermo Ortiz Garduño, Enrique Castro Carmona, Gustavo Estrada Ocampo, Samuel Pérez y Enrique Robiou, quienes consideraban que era urgente ofrecer ese tipo de estudios en Toluca en virtud de que los alumnos que egresaban de la preparatoria y querían ser médicos tenían que trasladarse a estudiar (como ellos lo habían hecho) a la ciudad de México.

La iniciativa se abrió paso rápidamente debido a que contó con el apoyo del gobernador del Estado de México, Salvador Sánchez Colín, y del licenciado Adolfo López Mateos, quien a la sazón formaba parte del gabinete del presidente Adolfo Ruiz Cortines como Secretario del Trabajo. Durante la lectura de su penúltimo informe como director del ICLA, el 3 de marzo de 1955, el licenciado Pichardo anunció la creación de la Escuela de Medicina, que fue instalada el 25 de marzo e inició cursos en abril. (López, 1981: 217). El primer director fue el doctor Olivera, quien de esa manera logró culminar uno de los grandes proyectos de su generación.3

4. Nuevas Facultades

Ya hemos dicho que el doctor Olivera ocupó el cargo de rector durante poco tiempo, pues tomó posesión ante el Consejo Universitario el 26 de marzo de 1962 y renunció ante la misma instancia el 11 de abril de 1964.4

Su ascenso a la rectoría se produjo al final de una intensa campaña en la que compitió con el licenciado Enrique González Vargas, catedrático que gozaba de gran prestigio y popularidad en la Universidad. Su renuncia obedeció a que, a partir de julio de 1964, ocupó el cargo de senador de la República.

La Universidad que dirigió el rector Olivera tenía una matrícula de 5 mil alumnos. Al suceder en el cargo al primer rector, licenciado Juan Josafat Pichardo, su misión consistió en consolidar sobre bases firmes el desarrollo de la institución.

En 1964, la vida universitaria transcurría íntegramente en el interior del antiguo edificio del ICLA. El crecimiento de la escuela preparatoria y la creación de nuevas escuelas y facultades hizo que los espacios se desconcentraran, primero hacia el naciente campus Colón y después hacia Ciudad Universitaria en sucesivas gestiones que ya hemos reseñado.

Durante el rectorado del doctor Olivera, fueron establecidas las escuelas de Arquitectura y Odontología y se creó la carrera de licenciado en Administración de Empresas en la hoy Facultad de Contaduría y Administración, en ese entonces Escuela de Comercio y Administración.

En la Preparatoria, a raíz de un acuerdo nacional entre universidades, fue suprimido el ciclo de secundaria, que era conocido como Escuela de Iniciación Universitaria y formaba parte de la "preparatoria integral", cuyo origen es tan remoto como la Escuela Nacional Preparatoria fundada en 1867 por el doctor Gabino Barreda.

5. Servidor público

Al dejar la rectoría de la UAEM, el doctor Olivera inició una carrera política y de servicio público que le permitió estructurar un amplio curriculum.

Después de haber ocupado un escaño en el Senado de la República durante el sexenio del presidente Gustavo Díaz Ordaz, en los siguientes seis años fue director general de Servicios de Salud de la Secretaría de Salubridad y Asistencia del gobierno federal.

En el gobierno estatal, fue director general del ISSEMyM, antes Dirección de Pensiones; Secretario de Educación, Cultura y Bienestar Social y representante del Gobierno del Estado de México en el Distrito Federal.

Dentro de su militancia política, fungió como presidente del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional.

6. Deceso y homenaje

En los últimos años de su vida, el doctor Mario C. Olivera se mantuvo alejado de la vida pública y al lado de su familia; de su esposa, Celia Martínez Peñaloza, y de sus hijos: Celia, Martha, Sonia, Javier y Mario. Alternaba estancias en Toluca y ciudad de México. En varias ocasiones, tuve oportunidad de charlar con él, frente a una taza de café, en su casa, sobre temas universitarios. Su mente era lúcida y sus recuerdos, transparentes.

A mediados del 2009, al someterse a una intervención quirúrgica, sufrió un accidente vascular que le causó daño neurológico irreversible. Luego de varias semanas de luchar contra un desenlace inevitable, expiró en la madrugada del jueves 6 de agosto.

A la mañana siguiente, el féretro que guardaba sus restos fue llevado, en medio de grandes honores, al Aula Magna "Adolfo López Mateos" de la Universidad Autónoma del Estado de México. En el pórtico del edificio ondeaba un enorme crespón. Cadetes del Contingente Militarizado Universitario cargaron en hombros el féretro, lo llevaron hasta el estrado y lanzaron al aire las lúgubres notas del toque de silencio.

La familia, el rector y los ex rectores, funcionarios y directores, integrantes del Consejo Universitario y público en general ocuparon las butacas para escuchar la oración fúnebre y después montaron repetidas guardias en la improvisada capilla ardiente.

En sentida alocución, el rector, maestro Eduardo Gasca Pliego, expresó: "el doctor Olivera tuvo la muerte de los justos: afectado por un percance neurológico que lo atacó hace tiempo, el miércoles pasado durmió casi todo el día, siguió durmiendo durante la noche y, cerca del amanecer del jueves, sin lamentos ni sobresaltos, dejó de existir". LC

Notas

1 Archivo del Consejo Universitario, actas de las sesiones del 10 de septiembre de 1962 y del 25 de abril de 1963, UAEM.

2 Las primeras instalaciones universitarias del campus Colón fueron la Preparatoria Técnica de Toluca, la Facultad de Medicina y la Unidad Deportiva "Adolfo López Mateos".

3 Como estudioso de la medicina, el doctor Olivera fue catedrático de la Facultad, escribió libros y artículos sobre temas médicos y perteneció a varias sociedades científicas.

4 Archivo del Consejo Universitario, actas de las sesiones extraordinarias de las fechas anotadas, UAEM.

Bibliografía

López, Sahandra (1981), Anales de la Universidad Autónoma del Estado de México 1956-1980, Toluca, UAEM.
Peñaloza García, Inocente (2004), 40 años de Ciudad Universitaria, Cuaderno Universitario No. 51, Toluca, UAEM.
Pichardo Cruz, Juan Josafat (1957), Primer informe de labores 1956, Toluca, UAEM.


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